lunes, 15 de abril de 2013

LA VIOLENCIA EN LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL



El tema para el que íbamos a trabajar en esta sesión del Seminario es un tema controvertido pero muy recurrente a lo largo de toda la literatura.
Violencia viene del latín violentia con el significado de "fuerza" por su prefijo "vis" y con un sentido de continuidad que le viene aportado por el significado de "lentitud", asignado por el adjetivo "lentus", así: "el que continuamente usa la fuerza".
Según Thomas Hobbes el hombre es por naturaleza un ser violento debido a una serie de compuestos que se albergan en el cerebro humano, asi como: la testosterona, la dopamina y la adrenalina; hoy en el siglo XXI aún sigue siendo discutible que el hombre sea de naturaleza agresiva pero lo que es cierto es que ha sido representado así desde los orígenes de la literatura.
Escogimos para trabajar, releer y divagar tres obras muy importantes en la literatura infantil y juvenil: Pelo de zanahoria de Jules Renar, La composición de Antonio Skàrmeta y Donde viven los monstruos de Sendak.

Jules Renard es un autor francés de finales del siglo XIX que como otros franceses hace una profunda reflexión sobre la infancia. Rousseau, Freinet y otros autores de la época presentan en su concepción de la infancia a un niño nuevo; el niño deja de ser un hombre pequeño que sólo tiene que repetir y pasa a convertirse en un ser integrado en la naturaleza.


Pelo de Zanahoria aparece en 1893 y trata de manera abierta el tema de la crueldad. Tiene su referente en las novelas de Balzaç; con un estilo contemporáneo, fragmentario y sintético, plagado de imágenes poéticas.
El mismo autor había publicado en 1890 su Diario escrito en forma de adagios, es decir, pensamientos en la línea de la literatura de Baudelaire, imágenes descargadas en forma de pensamientos.
Esas imágenes se conocen con el nombre de cohetes. Algunos de ellos son.:
- El crítico es un botánico, el poeta un jardinero.
- Pensar es buscar claros en el bosque.
-Pon un poco de luna en lo que escribes.
- Yo me labro con mi pluma.
- Poeta: has sido creado para ser la conciencia de lo que no tiene conciencia.
- Espero una rima que no llega nunca.
- Allí arriba una alondra se posa en un rayo de sol.
- El pájaro, ese fruto nómada del árbol.
- La noche caía, yo me agaché para recogerla.
Cuesta entender que alguien que puede sintetizar la belleza en tan pocas palabras, sea capaz de escribir un relato tan estremecedor como el del niño protagonista en Pelo de zanahoria, pero es verdad que esta conciencia era y es importante. Tomar conciencia de la desigualdad en la que viven los marginados en la infancia; tomar conciencia de esta injusticia, reflexionar sobre ella para cambiarla.
Ya desde el propio título se atisba la curiosidad del personajes, un personaje que carece de nombre, es llamado pelo de zanahoria porque es pelirojo. Es un ser al margen, doblemente marginado por su aspecto físico y por su condición de niño. En la época se consideraba de los pelirojos que eran hijos del diablo, niños que tenían y transmitían la mala suerte, niños sometidos a sospecha.
Rápidamente aparece el tema del miedo como motor de la historia, aunque nos planteamos si acaso no es el miedo el único motor de todo el arte. El miedo a ser mortal y se escoge el arte como única forma anímica para poder sobrevivir.
En esta reflexión nos perdemos y nos reencntramos en el conocido poema de León Felipe: "Sé todos lo9s cuentos"
 
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
Que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan
con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.

El estilo literario del libro es novedoso pues hay en él una mezcla o recorrido literario por todos los géneros: el teatro, la narración, la epístola...
Por otro lado es un libro que destierra el mito de que el niño es feliz. Llama rápidamente la atención la ausencia del padre, pero no es una ausencia real, de hecho el padre está ahí pero no cumple con su papel de protector de la infancia, sino que es la sirvienta, como sucede en otros cuentos de carácter más popular quien a través del sentimiento de la piedad o la lástima la que se atreve a mirar  y a cuidar del niño.
Otro tema importante es el de la crueldad de los niños, la crueldad en el protagonista, pero también en el comportamiento de sus hermanos y de los otros niños que teminan tratándolo como una bestia. Poco a poco la práctica de la crueldad en pelo de zanahoria lo va poco a poco humanizando.
Nos detenemos en el capítulo "Las mejillas rojas" que habla de la educación sexual, haciendo una denuncia al asunto de la pederastia de la época muy ligada a los lugares escolares y por tanto religiosos.
Observamos en toda la novela un gran interés por la imaginación pero sometida al conocimiento.
Abordamos después el álbum ilustrado, publicado en SM La composición, de Antonio Skármeta


El referente de este autor y de la obra es Julio Cortázar. El texto fue escrito en Alemani y publicado en El cultural de Le Monde en 1979. Anteriormente se había publicado Campos verdes, campos grises de Ursula Wolfel, autora que escribe siempre sobre personajes que son niños maltratados.
En este caso se aborda el tema de la violencia desde el enfoque del adulto que en comunidad y por motivaciones de poder político se aprovecha de la inocencia de la infancia que se ve envuelta en la trama del dictador Pinochet quien envía a sus emisarios militares a las escuelas para extraer información de lo que las familias hacen por las noches en sus casas.
Vemos al niño obligado a crecer deprisa, a ser consciente de lo que no debe ser consciente por la necesidad de alejar a sus padres del peligro de las cárceles, de la vilencia, de la muerte.


Finalmente, terminamos haciendo breves apuntes de la lectura del clásico de Sendak Donde viven los monstruos.
Esta obra se nos antoja como el Picasso de la literatura infantil. Lo más importante del libro es su diseño que lleva a través de las imágenes al niño a la adición del miedo con una situación que aparentemente es normal pero que se produce en mitad de la noche y a medida que el niño se rebela, la realidad crece y por tanto también la sensación de miedo.
Se produce en un bosque, un bosque crece en la habitación de Max porque el bosque es el lugar en el que yo puedo extraviarme, el lugar en el que el niño puede perderse.
Nos deleitamos escuchando a Federico contar el cuento...
Una vez más hemos reflexionado, en este caso nos hemos acercado de manera paulatina a la cumbre del susto y por supuesto, hemos disfrutado y aprendido mucho los unos, las unas, de los otros, las otras.