jueves, 27 de noviembre de 2014

ENTRE EL FUEGO Y EL JUEGO: Escribimos a Kafka y comentamos Nada de Jane Teller , El señor de las moscas de William Golding y Rebeldes de Susan. E. Hinton


El día 11 de octubre el grupo de trabajo Seminario de literatura Ana Pelegrín, comenzábamos el nuevo curso cargados de nuevas ideas. Nos esperaba nuestro maestro Federico Martín Nebras con una maravillosa propuesta centrada en el niño.
Dice Federico que cuando los maestros invitamos a escribir al os niños siempre hay que darles un pretexto, no dejarlos asolarse frente a la inabarcable página en blanco, pues un folio en blanco es el abismo.
en esta ocasión, nuestro pretexto es el siguiente comienzo...
Ayer, una jaula, salió a buscar un pájaro...

Y aquí, como muestra algunos de los resultados que escribieron los compañeros del Seminario:
Ayer una jaula salió a buscar un pájaro. Desde mi balcón la veía, apoyada en el alfeizar de la ventana de mi vecina, y los pájaros revoloteando alrededor, buscando semillas, pero temerosos de introducirse en ella.
También ayer una fuente salió a buscar el agua,
un fuego a buscar sus troncos,
una risa a buscar su boca,
un pueblo a buscar sus calles,
una madre a buscar su niña, y esa niña a buscar sus besos.
(Manuel Alcántara Picazo)

Ayer, una jaula salió a buscar un pájaro, ella vivía en una ciudad donde la naturaleza no existía, no había árboles, ni flores, ni montes; los atardeceres y amaneceres no se distinguían unos de otros, siempre con luz artificial, con contaminación en el horizonte…se sentía triste.
Fue deslizándose por las carreteras hasta llegar a un lugar donde se empezaba a sentir la naturaleza; lo primero que llegó a sus sentidos fue un olor limpio, dulce, que la embriagó; después sintió con placer gotas de rocío entre sus barrotes, y de forma tenue empezó a oír un sonido que le atrajo hacía un lugar concreto.
El sonido era nuevo para ella, le gustó y pensó ¡ese es el camino! se dejó llevar por ese sonido, hasta llegar a un lugar maravilloso en el que se oían trinos muy diferentes unos de otros, y vio pájaros con plumas de todos los colores del arco iris.
Se quedó escondida entre los árboles decidiendo que pájaro se llevaría para que la habitase, le costaba decidir ya que todos le gustaban, unos por la combinación de colores de sus plumas, otros por lo melodioso de sus cantos. No fue capaz de elegir, y es que bien mirado para hacerlo bien es necesario tiempo y reflexión.
Entonces pensó que se quedaría allí a vivir, que dejaría su puerta abierta para que fueran los pájaros los que la eligieran a ella. Se acomodó en un rincón soleado y esperó, esperó...largo tiempo, nadie la elegía, aquellos pájaros estaban acostumbrados a vivir libres.
Un día, a consecuencia de una fuerte tormenta, cayeron entre sus barrotes ramitas y hojas secas formándose en su suelo un mullido colchón. A partir de ese día los pájaros se turnaban para descansar dentro de aquella jaula, y ella se sintió más feliz que nunca, ya que siempre había odiado el ser una prisión para los pájaros que antes la habían habitado.  
(Pura Pascual)

Anoche una  jaula  salió a buscar  un pájaro…en el alféizar de la ventana  frenó su búsqueda.
La negra verticalidad  asustó  su intención… dejó las  puertas  abiertas para  recibir el canto como atrayendo lo invisible, pero  lo invisible, no llegó. Sólo el canto de  la noche se mecía  con el viento,  sólo el viento se  mecía  con su canto , la única  luz , el  único  bálsamo de  luz,  hacía brillar  el corazón rejado.
Con la luna en lo alto , acercóse  un pardo ruiseñor, puso sus  patitas  sobre  los barrotes, daba  brincos de un lado  a otro lado…y en un instante  se  cayó  hacia las profundidades de su prisión… silencio y más silencio. Nadie  sabe  qué sucedió, sólo aquellos  que  ven  entre  las sombras  conocen  el secreto.

(Esmeralda López)

Ayer, una jaula, salió a buscar un pájaro... porque una jaula no es una caja con agujas verticales. Una jaula también puede ser un paraguas cuadrado por el que se cuela la lluvia. Los pájaros no quieren mojarse con pequeñas gotas redondas. Los pájaros quieren picotear piedritas en los charcos, tragar renacuajos y echar a volar. Ayer, una jaula, salió a buscar un pájaro. Un pájaro que no era un pájaro, era el bostezo de un colibrí.
(Raquel Ramírez de Arellano)

            Ayer, una jaula salió a buscar un pájaro, iba con su puerta abierta y dando tales saltos que alcanzaba las altas copas de los arboles más altos. A su paso las ramas de los arboles se movían con tal brutalidad que las arrancaba de cuajo. Los pájaros asustados alzaban el vuelo mucho antes de que la jaula se aproximase a ellos, el gran estruendo que formaba podía oírse a cientos de kilómetros.
            Al cabo de varios minutos de que la jaula diese esos enormes saltos, comenzó a darse cuenta que de aquella manera nunca podría alcanzar a ningún pájaro. Así que, fue aminorando el ritmo de los saltos, poco a poco alcanzó una ligereza tan acompasada y armónica que pareciese una nube soplada por la brisa en el más bonitos de los valles. A su vez, el ruido que producía sus fuertes saltos fue convirtiéndose en un agradable susurro. De manera que a medida que la jaula se estabilizaba los pájaros volvían a posarse en las ramas de los arboles, incluso comenzaron a disfrutar del agradable compas que producía la jaula.
            La jaula se encontraba tan complacida, a pesar de no atrapar ningún pájaro, que cerró su puerta para siempre y disfrutó del vaivén de su movimiento.

(Jonathan García Narros)

Tras la escritura de los textos, Federico nos dice que el comienzo que nos ha servido como pretexto es una nota que hallaron en la chaqueta de Kafka el día en que este murió. Quedamos convencidos del siguiente propósito: recogeremos todos los textos que hemos elaborado a partir de esa breve nota y los enviaremos por correo postal a la Casa Museo de Kafka en Praga.
Después del pacto emprendemos la tertulia en torno a las lecturas que habíamos acordado trabajar: Nada de Janne Teller y El señor de las moscas de William Golding.


Esta novelita de tan sólo 154 páginas es obra de la escritora danesa de origen austro-alemán Janne Teller (1964). Por su temática, el relato aparecido el año 2000 se inscribe claramente dentro de esa importante tradición existencial de pensadores nórdicos como Sören Kierkegaard (1813-1855) o el alemán Martin Heidegger (1889-1976).


Por sus protagonistas, esta narración se adscribe también a ese grupo de novelas de adolescentes que se inician a la vida adulta a la que pertenecería sin lugar a dudas “El señor de las moscas” obra a su vez del autor británico William Golding(1911-1993), y con la que por la crudeza de algunas escenas está claramente relacionada.
Los alumnos de séptimo A de la escuela de primaria de Taering, un barrio de una mediana ciudad de provincias danesa se ven conmocionados cuando su compañero Pierre Anthon decide abandonar las aulas y cual Simón Estilita se sube a un ciruelo desde el que lanza cuestiones nihilistas a sus compañeros. Estos quieren hacerle bajar de su pedestal y se confabulan para hacerle ver al compañero disidente que la vida sí tiene sentido, que hay cosas por las que luchar, cosas que merecen la pena vivirlas o hacerlas. Y para demostrarlo van a entregar a petición de otro aquello que les sea solicitado por muy preciado que esto sea: unas sandalias verdes, una bicicleta amarilla recién adquirida, un canario,… Así construirán en una serrería lo que llamarán un “montón de significado”. Pero las entregas van ascendiendo de nivel y de pequeñas cosas se pasa a otras mayores… Se convierte, pues el montón, en un caos, una vorágine, una borrachera informe de elementos preciados y muy significativos para cada uno que sólo se detendrá cuando uno de ellos, Jan Johan, cuente todo lo sucedido.

Con el escándalo los chicos y la localidad obtienen notoriedad periodística llegando a interesarse por el fenómeno hasta el MOMA de Nueva York que ofrecerá más de 3 millones de dólares por el "montón de significado".
Si tanto significado tiene vuestro montón por qué lo vendéis –les dice Pierre Anthon. Y Sofie que ha entregado mucho se niega a la venta lo que desemboca en una pelea entre los chicos que aprovechará Agnes, la narradora, para llegar hasta el ciruelo de Pierre Anthon y pedirle que se acerque a la serrería. Al llegar allí, Pierre Anthon les recrimina su pelea con razones de peso. Pero no le harán caso porque todo ha sucedido por culpa suya. Un incendio provocado por los chicos arrasará todo reduciéndolo a cenizas. A lo sucedido los adultos buscarán una cómoda explicación propia de adultos y, por lo tanto, equivocada, claro.

Se trata de una obra muy simbólica de ataque tanto al arte contemporáneo como a los medios de comunicación. El único personaje que se salva es Pierre Anton, hijo de unos militantes del mayo del 68. En este momento de la historia había aparecido una nueva temática literaria en Europa que era "temas de hoy de para muchachos de hoy", sobre todo en Alemania.
Reflexionamos conjuntamente que es un libro que te saca hacia la reflexión. No existe la escuela, no existen los padres. Por parte de los adultos sólo hallamos el miedo, la idea de no querer mirar. Los chicos construyen un tótem de chatarra que hace que se tambaleen todos los valores que hay en la sociedad para indagar con adolescentes sobre el sentido de la vida, el existencialismo.


El señor de las moscas cuenta la historia de un grupo de chicos británicos cuyo avión ha chocado en una isla desierta en el Océano Pacífico. (Parece que hay una guerra en el mundo, lo cual importará luego.) Sin adultos, los chicos tienen que cuidarse y organizarse. Los chicos tienen entre seis y doce años. Ralph, uno de los chicos mayores, se hace el "jefe" con la ayuda de una concha de caracol. (Los chicos deciden que quien tiene la concha tiene el poder de hablar en público. Esto ayuda a establecer el orden.)

El primer problema surge cuando los chicos empiezan a temer una "bestia" en algún sitio en la isla. Deciden, sin embargo, que sería mejor hacer una hoguera para señalar a los barcos. Para hacerlo, utilizan las gafas de un muchacho que se llama Piggy ("cerdito", un tipo gordito que es el amigo más leal de Ralph). 

Las cosas se calientan cuando otro chico, Jack, que está celoso del poder de Ralph, decide que los muchachos deberían poner más énfasis en cazar (hay cerdos en esta isla) en vez de en mantener la hoguera. Jack – y muchos otros también – parece hacerse más salvaje con más tiempo en la isla. Entretanto, otro personaje principal, un chico sabio y filósofo, Simon, trabaja con Piggy para hacer refugios. 

Todo va muy bien hasta que los conflictos latentes se convierten en conflictos poco latentes. Los muchachos que deberían cuidar la hoguera se escapan de su trabajo y matan un cerdo. La escena hace que los chicos parezcan salvajes primitivos en vez de caballeros británicos muy bien educados. La sangre de la caza es muy emocionante hasta que se dan cuenta de que mientras satisfacían su apetito de sangre, la hoguera se apagó y un barco pasó sin verlos. También, Jack le ha pegado a Piggy en la cara, rompiendo uno de los cristales de sus gafas. 

En este momento un hombre muerto en un paracaídas aterriza como Mary Poppins en la isla. Parece que viene de la guerra. De todos modos, los muchachos creen que el hombre es la "bestia" y comienza una persecución para encontrarlo y matarlo. Sólo Simon duda que exista tal criatura y cree que la bestia es una parte de ellos mismos y que sólo tienen miedo de sí mismos. Él va al bosque para contemplar la situación mientras Jack y Ralph suben al monte y encuentran la bestia, pero no se quedan el tiempo suficiente para ver que sólo es un hombre muerto. 

En el grupo, Jack decide que Ralph ya no debería ser el jefe. Se separa de la unión e invita a quien quiera que venga con él para matar cerdos – y quizás a unas personas si les antoja. Ralph y Piggy se encargan de hacer la hoguera pero se dan cuenta de que la mayoría de los chicos mayores se han marchado, supuestamente con Jack. Mientras tanto, Simon está escondido en su lugar de meditación, una "cueva de parras" en el bosque, mirando a Jack y sus amigos cazar un cerdo. Esta vez matan una cerda (en una escena descrita un poco como una violación), le quitan la cabeza y la ponen en un palo en el suelo. 

Simon mira la cabeza, que llama "el Señor de las Moscas" y ésta le dice (él está alucinando) que es la bestia y que es una parte de él. Simon se desmaya, se lastima la nariz y se despierta cubierto con sudor, sangre y otras cosas asquerosas. A pesar de todo esto decide seguir subiendo el monte para enfrentarse con la bestia. Simon descubre que la bestia es nada más que un hombre. Luego vomita y baja tambaleándose. 

En este punto Ralph y Piggy, muertos de hambre, asisten con los otros chicos a una gran fiesta que Jack, quien está decorado como un ídolo, ha organizado. Es una reconstrucción frenética de la caza de la cerda. Sin embargo, llega Simon, todavía sangriento, sudoroso y cubierto con vómito. Se tambalea en medio de los chicos locos. Intenta contarles de la bestia pero no lo reconocen y lo pican con sus lanzas hasta la muerte. Otra vez, los chicos son representados como animales salvajes. 

Esa noche el mar lleva el cuerpo de Simon. Lleva también al hombre del paracaídas, que fue recogido por el viento, otra vez en el estilo de Mary Poppins. Ralph y Piggy deciden más tarde que no tenían nada que ver con la matanza de Simon. 

De aquí en adelante la situación empeora. La banda de Jack ataca a Ralph y Piggy y roba las gafas de Piggy para hacer su propia hoguera. Cuando Ralph y Piggy se deciden a hablar en calma con los "salvajes" Roger empuja una roca grande de un precipicio y ésta mata a Piggy. Ralph sale corriendo para salvarse la vida porque cree que va a acabar con la cabeza en un palo. Por fin llega a la orilla y se tropieza con un oficial de la marina británica. Los muchachos son rescatados de su guerra fingida pero quedamos con la imagen del "trim cruiser" de la marina de la guerra verdadera de los adultos.


 El autor en este libro asume a los mismos personajes que en La isla de coral que es una lectura de la adolescencia de Golding.
Escrita tras la I Guerra Mundial, supone una explicación hacia los adolescentes sobre lo que ha pasado. Es un libro simbólico en el que la fábula se encuentra sobre la realidad: el diablo Hitler. El libro supone la reproducción de dos bandos: demócratas y nazis.
Literariamente supone una fábula perfecta y maravillosa, con muchas capas y diferentes lecturas pues cada lector extrae una lectura distinta de esta obra.
Juega un papel muy importante la carencia de educación, cuando los chicos están a expensas de la manipulación. Se establece así el binomio:educación/manipulación. Supone una lucha mayor por el poder que por la supervivencia respondiendo, efectivamente, al momento histórico.


Susan Eloise Hinton nació en Tucsa (Oklahoma-EE.UU.) en 1.950.- estudio sus primeros años en el Hill Rogers High School de su ciudad natal. Muy pronto abandonó su carrera para casarse, pero llevó los recuerdos y las vivencias de sus años de estudiante, para plasmar en sus obras personajes y conflictos de aquel ambiente. 
Mas tarde vino al sur de España donde compró unas hectáreas de terreno, pero cuando su marido obtuvo una plaza de profesor en California, regresan a su país (EE.UU.). Susan Eloise Hinton es una de las autoras de mas prestigiosas y cualificadas de la nueva narrativa norteamericana. Con solo 16 años se lanzó a la fama con su obra "rebeldes" (titulo original "The Outsiders"), que sería traducida inmediatamente a muchos idiomas, y llevada al cine por el director Francis Ford Coppola. 
Seleccionado como "mejor libro dirigido a los jóvenes", Rebeldes ha sido galardonado también por la asociación de libreros de EE.UU.

El libro de "Rebeldes" trata de un niño llamado Ponyboy Curtis que es un "greaser" (de clase baja), que vive con sus dos hermanos, Darry y Sodapop, ya que sus padres murieron en un accidente en el que un tran atropelló su coche con los dos (madre y padre) dentro. Ponyboy pertenece a una banda de amigos que incluye a Johnny Cade, Steve Randle, Winston Dallas (Rally), Two-Bit, los dos hermanos de Ponyboy y él.
Una noche, después de haber ido al autocine con Dally y Johnny y haber conocido a dos chicas socs llamadas Cherry y Marcia (los socs son la banda rival de los greasers, es decir. los de la clase alta), Johnny y Ponyboy deciden quedarse un rato en el solar, pero se quedan dormidos. Al cabo de unas horas, Johnnny le despierta a Ponyboy, y le dice que etse se vaya a su casa para que sus hermanos no se preocupen por él. Cuando entra Ponyboy en la casa, Darry, controlado por el miedo que había pasado al pensar que le hubiera ocurrido algo a su hermano pequeño, le pega a Ponyboy. Este se va corriendo al solar, y le dice a Johnny que se vaya con el, que se va a escapar de casa.
Los dos amigos se van corriendo varias manzanas hasta que llegan a un parque a descansar. Cuando se sientan, llegan uno socs (chavales de clase alta que están siempre peleándose con los greasers y que en su día le dieron una paliza a Johnny) bebidos y enfadados porque uno de ellos era el novio de Cherry, y no puede creer que su novia ha podido estar con un greaser, así que cogen a Pony y lo empiezan a ahogar en la fuente del parque.
Johnny no puede soportar ver a los socs ahogando a Ponyboy, así que coge a su navaja y mata a Bob, que es el jefe del grupo y el novio de Cherry. Nadie habría pensado que Johnny hubiese hecho una cosa así, ya que desde que le atacaron los socs hace tiempo y le dieron una paliza, siempre había estado muy inseguro y reacio a las peleas. El resto de los socs salen corriendo, y al cabo de un tiempo Ponyboy se despierta y Johnny le dice que ha matado al soc mientras Pony mira al cuerpo quieto y sangriento en el medio del parque.
Se van corriendo a ver a Rally y a pedirle consejo ya que él es el más duro y más informado en asuntos como estos.
Rally les da una pistola cargada por si acaso. A Pony le da su chaqueta porque está mojado, y también les da 50 dólares para que puedan apañárselas; también les dice que se vayan a una iglesia en el campo donde no hay nadie a esconderse y esperar a que el vaya a verles.
Ponyboy y Johnny deciden hacer lo que Rally les habí aidcho, así que se cuelan en el tren de cargas que pasa por ahí, y saltan del tren al campo. Transcurre un tiempo y al final encuentran la iglesia. Durante su estancia ahí, Johnny compra provisiones para los dos: chuches, tabaco, un libro de "Lo que el Viento se llevó" y agua oxigenada.
Para cambiar su apariencia, los dos se cortan el pelo y Pony se lo tiñe de rubio.
Transcurren los díasy Pony Johnny se hacen muy amigos (ya lo eran, pero como ahora dependen e ellos mismos, se hacen más amigos todavía). Al cabo de unos días, Dally llega y les dice que todos están muy preocupados por ellos. Deciden irse con Dally a un pub a desayunar y cuando vuelven a la iglesia (convencidos que deben regresar para explicar todo) a coger sus cosas para volver a casa, hay un incendio dentro de la iglesia, con niños atrapados. Ponyboy decide meterse a salvarlos, y Johnny decide ir detrás de Pony, así que los dos entran en la iglesia. Cuando consiguen ver a los niños, los sacan por la ventana y justo cuando Pony sale, las vigas se caen y una le da en la espalda a Johnny. Dally se mete en la iglesia, y saca a su amigo Johnny, porque éste no se puede mover.
Cuando Ponyboy se encuentra en el hospital, ve a sus hermanos. Se dan abrazos y besos, pero no todo es felicidad porque Johnny no siente nada desde la espalda hacia abajo y Dally tiene quemaduras por todas partes y está debil. Los dos permanecen ingresados, pero Ponyboy no, porque el los que tiene es dolor de cabeza y ya está.
Le dicen a Pony de que va a haber una pelea ente socs y greasers y que queda poco para la pelea, y que Cherry es su espía (porque informa a los greasers sobre lo que pasa con los socs). Todos están preparados para ela gran pelea que se desarrollará en el solar y sin armas. Johnny se está muriendo, y Dally le pide la navaja que tiene Two-Bit para poder salir del hospital e ir a la pelea.
Cuando termina la pelea (ganan los greasers), Dally y Pony van a decírselo a Johnny, pero Johnny, después de que se lo digan y después de decirle a Pony que siga siendo dorado, se muere. Dally se va corriendo, y Ponyboy se va a casa a decírselo tod a todos que estaban.
A los pocos minutos se escucha el teléfono. Es Darry, diciendo que ha robado una tienda y que le escondan, pero luego resulta que Dally, como lo único que querría era a Johnny, lo que quiere es también morirse. Así que, cuando llegan los policías, lo que hace es sacar su pistola (no está cargada), para que los polis le maten.
Después de todo esto que ha pasado, Pony se despierta de haber dormido durante 4 días, porque se había desmayado de perdida de sangre de las pata
As que le habían dado en la cabeza la noche de la pela.
Prosigue la vida de Ponyboy en la escuela. Antes era muy listo, y le h abían adelantado un curso, pero ahora ha aflojado mucho y como va mal, el profesor de lengua le dice que si quiere aprobar, le tiene que hacer una redacción libre de no menos de 5 páginas sobre algo que considera realmente importante. Así que Pony escribe su redacción sobre todo esta historia, o sea, que resulta que todo el libro trataba de la redacción que escribía sobre lo que le había pasado.




El mundo, los barrios, son una selva. Estamos ante jóvenes, casi niños que ya han consumido todo lo natural y que entran en lo cultural. Reflexionamos a cerca de la palabra "adolescencia" que procede de "adolecer· es decir: "el que carece de algo". Reflexionamos, como grupo de maestros y profesores,  sobre la importancia de la existencia de un taller de escritura al lado de los adolescentes para que puedan volcar en él sus inquietudes, sus miedos y sus deseos.
Hemos disfrutado del encuentro y el lunes, regresaremos a nuestras escuelas, a nuestros institutos con los ojos entornados ante nuevas posibilidades.